Mirarnos en el mar



Hicimos lo que hicimos con nuestro cuerpo, porque no sabíamos nada de él y de su funcionamiento. No sabíamos cómo una idea llega a desequilibrar los pies. Ni cuán radicales y rígidos podemos ser al grado de no escuchar cuando el remedio es peor que la enfermedad.

Somos nuestra comprensión del mundo, somos nuestra incomprensión del mundo.

Eramos niños y vivíamos de las historias, nos fascinaban, pero las historias no sólo nos las contaban nuestros padres, tambien nosotros. A travez de las historias comprendimos que se podía mirar el mundo y nombrarlo y a travez de las historias tradujimos lo que la vida nos regalaba como luz y oscuridad. Nos contamos de niños tantas historias como hicieron falta para que el dolor de perder el piso bajo los pies no nos matara. Vivir era la consigna, nacemos con el impulso de vivir. Entrañable impulso que mueve montañas.

Y a pesar de dolores inauditos, grandes e implacables. Sobrevivimos. Y cuando dejamos de contarnos historias porque ya eramos grandes empezamos a dar vida a los argumentos y personajes de esas historias, son nuestras historias y no conocemos otras.. miramos desde ahí hace tanto tiempo que no sabemos que del otro lado del monte esta el mar.

No importa, no pasa nada, se trata de seguir mirando el monte pensando en el monte tocando el monte corriendo por el monte hasta que un día lo cruzemos y descubramos el mar. Si es que finalmente es eso lo que, después de conocernos en el monte, podemos hacer, mirárnos en el mar.


Carolina Politti (agosto 2009)

1 comentario:

  1. Maestra:
    ¡Que gusto encontrarla por aqui!
    Desde ahora soy fiel seguidor de su blog, te invito a conocer el mio:
    enrique-marin.blogspot.com
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    ¡Mucho exito, mucho teatro!

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