Mi cielo austral, origen que organiza la pisada,
que no te pide nada
Cielo aquí que es mar abierto.
Paisaje extenso, celeste en el corazón.

El alma pasea, inhala hondo.
Nubes largas, gris y lluvia, infinito universo que cubre a los Buenos Aires.

Y brilla el sol y y se bañan
las cabezas.
Oscureciendo, la noche parece que te da la mano,
a todos, a vos.
Nadie esta sólo en la ciudad.
(Sin este cielo no serían sus calles.)
Miras arriba, extendes los brazos, respiras fuerte, salís volando.

Certeza.

agosto 2009



Domingo en la mañana, Corrientes, ni un alma.
Esta es mi calle, aquí me abraza el aire, y a la noche cuando la gente
se amontona para ir de la pizza al teatro y del teatro al café, yo pienso:
Está bien yo se las presto, pero esta es mi avenida.
Corrientes me quiere a mi.

1 comentario:

  1. Una vez, cuando vi Corrientes, cuando respiré Corrientes, supe que de ahí era algo de mí. No he podido regresar, pero siempre que algo me la recuerda, sé que algo mío se quedó allá, entre el teatro, la pizza y el café... si bien sé que Corrientes no es mía (porque queda claro que te pertenece) , asumo que soy de ahí, de alguna manera extraña... espero con ansia el día de regresar. Te mando un abrazo Carolina.

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