Cuando duele no trates de hacerlo desaparecer.
Deja que habite el espacio que ocupa. Sin agarrarlo.
Mira tu desesperación pero también tu desconcierto.
Dale aire. Sigue adelante, no lo ignores.
Es un invitado.
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Caro, admiro tu corazón, tus pensamientos, tu pasar tan intenso por esta vida. Tus anécdotas me hacen nudos en la garganta.
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